Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, las historias indígenas se fusionaron con relatos europeos y religiosos, dando origen a nuevas leyendas que mezclaban lo sobrenatural con enseñanzas morales. Una de las más conocidas es la Llorona de Mendoza, que al igual que en otras regiones de Argentina, es una mujer vestida de blanco que vaga cerca de ríos y arroyos llorando por sus hijos perdidos. La leyenda advierte sobre la desobediencia o la falta de respeto hacia los mayores y la naturaleza.
Otra leyenda famosa es la del fantasma de la Casa de la Cultura, una antigua casona colonial que algunos aseguran que está habitada por espíritus de antiguos moradores; quienes han entrado de noche relatan haber escuchado pasos, murmullos y percibido sombras que se mueven sin explicación.
También se habla del fantasma de la Plaza Independencia, donde se dice que figuras espectrales recorren la plaza durante la noche, especialmente cerca de la fuente y los bancos antiguos, evocando a habitantes de épocas pasadas que quedaron ligados al lugar por sucesos trágicos.