Con el crecimiento de la ciudad y el desarrollo urbano, surgieron leyendas modernas que combinan el miedo con advertencias sociales y elementos sobrenaturales. Entre ellas se destaca el Hombre del Saco, un personaje que recorre barrios antiguos y se dice que captura a los niños desobedientes; aunque funciona como relato de miedo para los más pequeños, también refleja preocupaciones de la comunidad sobre la seguridad infantil.


 La Salamanca Mendocina, por su parte, está inspirada en tradiciones andinas y habla de encuentros secretos de brujos y hechiceros en cuevas y cerros alejados, donde realizan pactos con fuerzas sobrenaturales; se cuentan historias de cantos extraños y risas en las noches de luna llena, asociadas con rituales de magia.



Otra figura es el Charro Negro, un espíritu que aparece a quienes viajan solos de noche por caminos rurales, ofreciéndoles riqueza a cambio de su alma y dejando un aroma a vino y tierra como señal de su presencia.


Entre las leyendas modernas urbanas también se incluyen relatos de apariciones en lugares específicos, como el Cerro de la Gloria, donde se dice que de madrugada se ven figuras de soldados y trabajadores fallecidos, o el viejo Hospital Español, cuyos pasillos se asocian con gritos y lamentos de antiguos pacientes, creando relatos de terror que han inspirado visitas guiadas nocturnas. Incluso algunas rutas rurales, como las de Cacheuta y Uspallata, son consideradas “malditas” en relatos de conductores que aseguran haber visto sombras o figuras humanas que los obligan a detenerse o desviarse.